La estructura tridimensional del genoma humano desvelada hoy
confirma que es el mejor contorsionista que existe. El estudio explica cómo su
doble hélice de ADN, que estirada tendría dos metros, se pliega sobre sí misma
hasta caber en el núcleo de una célula, que tiene un diámetro 100 veces menor
que un milímetro, señala uno de los autores del estudio, publicado en Science.
Lo hace imitando una figura semigeométrica que los
matemáticos conocen como un fractal. En concreto, el genoma completo que
contiene cada célula se retuerce sobre sí mismo formando un "glóbulo
fractal" que permite comprimir una información genética millones de veces
mayor que la de un chip de ordenador.
"La naturaleza ha ideado una solución elegantísima para
almacenar información en una estructura superdensa, pero sin nudos",
comenta el investigador del Instituto Broad, Eric Lander, uno de los
coordinadores del estudio. En él también han participado expertos de Harvard,
del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Universidad de ese mismo
Estado.
Aunque desde hace décadas se sabe que el ADN tiene una
estructura de doble hélice, nadie sabía cómo esta se organiza dentro de las
células. La estructura actual difiere de la propuesta por muchos investigadores
en estudios anteriores, señala Lander. Consistía en el "glóbulo del
equilibrio", que era problemática pues se producirían muchos nudos en el
genoma, añade. Estos nudos podrían dificultar que la célula sea capaz de leer
su propio genoma, realizar sus funciones y seguir viva.
La teoría del glóbulo fractal se postuló hace 20 años, pero
nunca se había observado en el laboratorio.
El estudio también detalla otro orden superior por encima
del fractal globular. Según sus autores, el núcleo de una célula parece guardar
el genoma en dos compartimentos separados, pero complementarios. Uno contiene
los genes más activos, mientras que otro guarda el ADN que no está en uso. El
contenido de estos dos cajones celulares está en continuo tránsito. Los
cromosomas entran y salen de ellos muchas veces a medida que se los necesita.
"Las células separan de forma muy ingeniosa los genes
más activos"
"Las células separan de forma muy ingeniosa los genes
más activos y los mantienen a mano", explica Job Dekker, otro de los
autores del trabajo. Esto facilita que los genes adecuados estén cerca de las
proteínas y otras moléculas con las que necesitan interactuar, detalla el
científico.
Los investigadores han podido confirmar la estructura
tridimensional del genoma gracias a una nueva tecnología de lectura genética
llamada Hi-C. Por un lado, permite estudiar las regiones de ADN cercanas a los
genes. También descompone el genoma en millones de piezas que están muy cerca
unas de otras y después determina cómo encajan en un todo.
"Hicimos un rompecabezas tridimensional y, después, con
nuestro ordenador, lo conseguimos solucionar", concluye otro de los
autores.
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